Mujeres, las exhorto a la reminiscencia y a la reflexión:
El dilema realidad-cuento de hadas es tan real y cotidiano como las medias o los calzones que usamos. Se reproduce velozmente en nuestro inconsciente y retorna a nuestra mente cada vez que tratamos de deshacernos de él, como un troyano (virus de computador); el problema es que no formateamos el maldito sistema operativo, simplemente eliminamos un archivo que seguirá jodiendo quien sabe en que parte de la memoria.
Tal vez muchas lo sepan, pero vale la pena repetir que este dilema es totalmente inherente a la existencia femenina; en la actualidad lamentablemente el problema se ha intensificado: antes, la mujer abnegaba se convencía así misma de que vivía un cuento de hadas por que le tocaba, el matrimonio en una sociedad tan católica como la colombiana (que es mi muestra poblacional y de la cual tengo conocimiento) era para toda la vida, si escogiste o si tus papás escogieron mal por ti, te jodias. Además, tenías que casarte, joven e inexperta; quedar solterona aun es parte de la ecuación “fracaso” en la vida. ¿Quién dijo que una mujer no puede ser feliz sin hombres?. El hecho es que, con la liberación femenina, el trabajo y la superación personal le añadieron más complicaciones a la mujer. No estoy en contra del tan anhelado logro femenino, la verdad admiró la tenacidad de nuestro género: aparte de ser madres, ahora tenemos la oportunidad de tener nuestra independencia económica e intelectual. Pero volviendo al tema, lo de los cuentos de hadas fue lo que se complico en nuestro cerebro, ¿Por qué? !!Por que ya no comemos “tanto” cuento!!. Nosotras tenemos derecho a escoger… BIEN… y a divertirnos mientras lo hacemos, el problema es que el lastre de la historia del yugo femenino aun nos persigue, y eso es lo que llena de virus nuestro sistema. La selección que hacemos todavía esta condicionada, es decir, a pesar de que las mujeres actuales vemos diferente el panorama, el peso de lo que fuimos y de los que nos siguen enseñando nos dejo en un punto gris, que a veces es blanco o fantasioso, y a veces es negro o realista… o los dos, tan solo gris. Antes, era lo que era, lo que tocaba; ahora, todo es confuso.
Como no, … si nuestra niñez fue bombardeada por historias inventadas para HACER DORMIR (no me atrevo a adivinar a quien putas se le ocurrió), diciendo implícitamente “si esto te ocurre, dormirás y vivirás tranquila, vivirás feliz”… lo cual es pura y física miércoles. Desde niñas estamos esperando el beso encantado, el rescate impecable, la zapatilla que nos calzara a la perfección puesta por el mismísimo príncipe azul que vendría desde muy muy lejos (por que habia quedado enamoradisimo y derretido en algún paraje recóndito por nuestra dulce y melodiosa voz). Toda esta espera estuvo rodeada por una realidad inmersa en cocinitas y utensilios de Fisher Price; Barbies 90-60-90 con su respectivo Ken; la muñeca que orina, eructa, dice mamá, etc. y el trabajo diario que hacíamos para construir nuestra humilde choza con cojines de la sala y mantas de la abuela. El príncipe azul que leíamos y veíamos en los cuentos de Disney (dulce productora de cine infantil encargada de perturbarnos la mente) tenia que llegar algún día y no podía fallar, por que para èl, el genero femenino fue programado, para èl íbamos a cocinar, con el íbamos a tener bebes y viviríamos felices comiendo perdices (línea Light, claro) para siempre!!!.
He ahí tu dilema. Fantasía y realidad en la triste historia de cómo nos criaron.
Al cumplir una edad decente, en donde razonáramos lo suficiente para no tragar entero todo lo que nos sirven, ¿Qué encontramos?, todo es pura y física…
Hay algo que me llama la atención bastante, y no es necesariamente como descubrimos que el final feliz no existe, SINO, como la bruja del cuento que pensamos encontrar al lado o cerca de la bella cara de nuestro príncipe azul tampoco existe; es decir, no existe en un solo ser humano, sino es parte de muchos. El mal no es una persona, el mal podemos ser todos.
Consecuentemente con lo anterior, la bruja en la cruel realidad ¡¡puede ser tu mismo príncipe azul!!. Que distorsión la de los cuentos de Disney. Sin embargo se les abona que tal vez su intención es tratar de explicarles a los niños como es la vida simplificando el mal, el bien y un fin agradable, pero el efecto es desolador.
En muchos casos, el principe “azul” (por que azul en español?. En ingles “blue” puede ser triste, de hecho el adjetivo original en ingles es charming, encantador, nada que ver con azul), entonces, ese príncipe azul no es tan encantador, es un vil abusador, que te golpea, que te traiciona, que te humilla; tal vez entendamos mejor si decimos que nuestro príncipe es el que nos da la manzana envenenada, el que nos deja encerradas en nuestra torre, el que nos pone a limpiar la casa como sus sirvientas, etc.
Sin mencionar que lamentablemente, muchas de nosotras en casos extremos de irracionalidad, lo permitimos y creemos que él es bueno. “El amor es ciego”.
Me gustaría encontrar alguna solución, pero es algo casi imposible. Al darnos cuenta que nuestras relaciones están marcadas por la fantasía podemos detectar qué situaciones o actitudes pueden ser distorsionadas; la vaina es que aunque lo sepamos, a veces somos felices y tenemos nuestros ratos bonitos por eso. Creo que tal vez los años nos darán las pautas para evitar tanta “envideada”, por que de lo que aprendimos en nuestra niñez nunca nos podremos librar.
Sin olvidar lo aprendido y lo reflexionado podemos pensar que tal vez solo tal vez, esas historias tuvieron una versión no fantástica en este mundo; que tal vez puede existir algún prototipo parecido a lo que quisiéramos que sea nuestro príncipe azul; y que tal vez alguno que otro momento de nuestra vida será feliz; ah pero eso si, habrán muchas perdices… (¿Acaso no son pajaritos?...hmm… interesante analogía!!).
Lo importante es que sepamos que nosotras valemos más que cualquier cosa, que valemos igual con o sin un marido, que nuestros logros valen igual que los logros masculinos, que el final feliz sea descubrir y cortar las cadenas de la dependencia económica e intelectual que teníamos con los hombres, que eso SI es palpable; que el legado que aun nos queda de una mujer sumisa desaparezca poco a poco, que la diversión no sea ir alocadamente de boca en boca (del lobo) sino saber escoger, ser SELECTIVAS, tenemos la capacidad mental para eso, es una lucha continua, como la lucha del bien y el mal…
Si caemos, volvemos a empezar!!!.
lunes, 28 de julio de 2008
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